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Elegir agencia se parece a elegir mecánico: no entiendes del todo lo que te van a hacer, y la diferencia entre uno bueno y uno malo la ves meses después, cuando ya has pagado.

Estas son las preguntas que separan a una agencia seria de una que solo vende bien.

Las seis preguntas que lo revelan casi todo

1. «¿Quién va a trabajar en mi proyecto?»

En muchas agencias te vende un comercial, te tranquiliza un director, y luego el trabajo lo hace un becario al que nunca verás. No es ilegal ni raro: es el modelo.

Lo que quieres oír: nombres concretos y con quién hablarás cada semana.

2. «¿Qué pasa si quiero irme?»

Permanencias de doce meses, penalizaciones por salir, o — la peor — que el dominio y los accesos estén a nombre de la agencia.

Lo que quieres oír: que te vas cuando quieras y te llevas todo. Y comprueba hoy que el dominio está a tu nombre.

3. «¿De quién es el trabajo cuando termine?»

Los archivos de diseño, el código, las fotos, la cuenta de publicidad. Hay agencias que entregan la web pero no los archivos fuente, y eso te ata para siempre.

Lo que quieres oír: tuyo, todo, el día que se paga. Por escrito.

4. «¿Qué vais a medir y cómo me lo vais a contar?»

Si la respuesta habla de impresiones, alcance y seguidores, cuidado. Esas métricas casi nunca se traducen en dinero.

Lo que quieres oír: visitas cualificadas, consultas, presupuestos, ventas. Y un informe mensual que entiendas sin que te lo expliquen.

5. «¿Me enseñáis un caso parecido al mío, con números?»

No hace falta que sea de tu sector. Lo que importa es que haya cifras: de dónde partían, qué hicieron, qué consiguieron.

Señal de alarma: un portfolio lleno de capturas bonitas sin un solo dato.

6. «¿Qué NO vais a hacer?»

Una agencia que dice que hace absolutamente todo — web, SEO, redes, anuncios, vídeo, imprenta, eventos — con cuatro personas, o subcontrata la mitad o hace todo regular.

Lo que quieres oír: en qué son buenos y qué subcontratan. Con naturalidad, sin esconderlo.

Señales de alarma

  • Garantizan el primer puesto en Google. Nadie puede garantizarlo. Google lo dice explícitamente. Quien lo promete, miente o no sabe
  • Presupuesto de una línea. «Servicios de marketing digital: 1.500 €/mes» sin desglose es un cheque en blanco
  • Presión para firmar hoy. Los descuentos que caducan en 24 horas son técnica de venta, no una oportunidad
  • No preguntan por tu negocio. Si en la primera reunión hablan más ellos que tú, van a venderte lo que tienen, no lo que necesitas
  • Su propia web está descuidada. Es la señal más honesta que existe. Mide su velocidad, mírala en el móvil, busca su nombre en Google
La mejor prueba de una agencia es su propia casa. Si su web va lenta, no se posiciona o no funciona en móvil, ya sabes lo que te van a entregar.

Agencia, freelance o interno

Freelance: más barato y trato directo. El riesgo es la dependencia de una persona — si se pone enfermo o coge otro cliente, te paras.

Agencia pequeña (2–10 personas): el equilibrio para la mayoría de pymes. Hablas con quien hace el trabajo y hay más de una persona.

Agencia grande: capacidad y procesos, pero si eres su cliente pequeño, serás la última prioridad.

Equipo interno: tiene sentido a partir de cierto volumen. Un buen perfil cuesta 30.000 € al año más costes: haz la cuenta antes.

Cómo empezar sin arriesgar

No firmes doce meses de entrada. Empieza con algo pequeño y acotado: una auditoría, una landing, un mes de prueba.

Vas a aprender más de cómo trabajan en ese primer encargo pequeño que en tres reuniones comerciales. Si cumplen plazos, comunican bien y entregan lo prometido, entonces sí amplía.

Y si no cumplen, has perdido unos cientos de euros en vez de un año.

¿Nos quieres poner a prueba? Empieza por algo pequeño y júzganos por cómo lo hacemos.